domingo, 19 de septiembre de 2010

Paseo en faluca y visita al Pueblo Nubio.

Eran las 5 de la tarde y tras un breve descanso después de madrugar y haber visitado el majestuoso complejo de Abu Simbel, estabamos preparados para las excursiones de la tarde, el paseo en faluca y la visita al Pueblo Nubio.


Comenzamos en la ribera este del río Nilo tomando una faluca, el típico barco de vela del río Nilo, para hacer una corta travesía a lo largo de dicho río en la cual puedes contemplar maravillosas imágenes, así como a los denominados "piratas del río Nilo". Así se llama a los niños egipcios que te "asaltan" en pequeñas embarcaciones de madera o cartón en busca de limosna mediante la entonación de canciones en numerosos idiomas según escuchen a los viajeros de la faluca.



Tras este paseo llegamos hasta una playa en la ribera oeste donde podías, si te apetecía o te atrevías a que algún parásito entrara en tu cuerpo, tomar un baño en el río Nilo. Obvia decir que ninguno nos atrevimos.



Unos minutos de descanso, tras ser acosado en la playa por vendedores de regalos (incluso te vendían arena del desierto en pequeños frascos de cristal) y nos encaminamos hasta un rebaño de camellos que se encargaban de transportar a los turistas desde la playa hasta el Pueblo Nubio, previo pago por parte de nuestro guía (la excursión ya estaba incluida) y posterior propina al llegar al Pueblo Nubio.


De este modo, al galope y bordeando un pequeño acantilado en el que temías por tu seguridad aunque te aseguraban que nunca nadie había tenido ningún problema, llegamos al Pueblo Nubio, un pequeño pueblecito en el que te muestran la sencilla vida de los habitantes de dicha zona, una raza diferenciada de la egipcia y que se caracterizan por su color de piel extremadamente negra. Allí te muestran sus costumbres, sus tatuajes característicos, su idioma propio, diferenciado del egipcio y puedes dar un paseo entre sus casas, muy pintorescas.



Al salir de este conjunto de casas, te esperan todos los niños del lugar esperando tu limosna y cuanto les des. En teoría, según nos habían contado desde la agencia, estarían encantados en que les lleváramos bolígrafos, caramelos y cosas similares, evitando darles dinero para que sus padres se lo quitaran; pero en la realidad es que parecían auténticas pirañas que te pedían todo cuanto llevaras, incluido la ropa interior si se la dabas.


Tras la visita, vuelta a Asuán, últimas compras en el zoco de la ciudad y última cena a bordo del barco y primeras despedidas (en este caso de Juán, que había realizado el viaje contrario, comenzando por el Cairo. Poco aconsejable en caso de que sufras de diarrea o también llamado allí "la venganza del faraón" ya que entonces el crucero se te haría eterno. Es aconsejable comenzar por el crucero, ya que el control de las comidas lo puedes hacer mejor que en los restaurantes que visitas en la capital de Egipto.). Y así, a descansar para el día siguiente, con la visita al templo de Philae y el viaje a El Cairo.




Ver Asuan. en un mapa más grande

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